No encontraba ni el momento ni las palabras para invitarla a tomar ese primer café. Muchos creen, y él era uno de ellos, que el primer café después del primer beso después de esa noche de fiesta y alcohol, sería el más importante de todos los siguientes. Para empezar no sabía si le gustaba el café y corría el riesgo de una mala respuesta:
- No me gusta el café.
-Vamos a un bar. Puedes pedir lo que tú quieras.
La solución al primer problema era más que evidente y su sencillez le hacía estar más tranquilo. Pero había algo que le intrigaba cuando pensaba en ese primer café. La forma de saludarse antes de ese primer café es uno de esos trámites incómodos que todos pasan alguna vez, pero a pesar de ello, quería solucionarlo cuanto antes.
Cada uno en la mesa, él con su café con leche y el sobre de azúcar entero, y ella con lo que le apeteciese, “déjame que te cuente...”
7 comentarios:
dejame que te cuente......no quiero volver a ver escrito eso......¬¬ tu sabes porque y para el que no lo sepa ......Jorge Bucay. ejem ejem
jajajjjjjjaja
sabes que todo es coña en el fondo muy en el fondo jaja
El primer cafe con su primer salud siemrpe será extraño a la par que agradable. Eso es impepinable.
plagio no es cuando coges una frase de aquí y otra frase de allá y las pones en tus cosas sin citar las fuentes. jaja
para impepinable tú, querida.
si te digo a quien me has recordado con tu frasecita, anunzy... xd
y quien demonios no puede gustarle el café?
si cueto si, es un caso perdido!
muerteeeeeeeee jajjajjaja
a bunbury, seguro.
Y te recuerda a él porque esa frase es suya, jajaja
El cafe si...pero y el chocolate? jajaja
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