miércoles, 5 de abril de 2017

De movimientos, suspiros y otras insinuaciones.

Me vuelvo a despertar antes de tiempo. Miro a mi derecha y la persiana que sigue estropeada me lo confirma, no entra un rayo de luz. Miro a mi izquierda y creo que sigue en fase REM. 

Doy varias vueltas tratando de encontrar una postura que me deje seguir durmiendo. Al rato parece que la encuentro. Cuando vuelvo a despertar tengo la sensación de que ha pasado por lo menos una hora. Escucho a mi derecha los coches que ya empiezan a pasar con más frecuencia. Escucho a mi izquierda que sigue respirando con una cadencia y coordinación impasibles. 

Llegado a este punto asumo que no me volveré a dormir y me rindo delante del reloj cuando veo la hora que es: 10:13 de la mañana. Inmediatamente calculo las horas que hemos dormido y la conclusión siempre es buena: a partir de ocho horas todo está bien y todo lo que se le acerque merece la pena. Es sábado.

Doy más vueltas, esta vez sin ningún cuidado ni decoro, pretendiendo que se despierte. Nunca me muevo con poco cuidado ni sin decoro. Hago tiempo recordando cómo nos quedamos dormidos esta vez, y la lámpara encendida de su mesita se me aparece como la bombilla en los comics previa a cualquier revelación. Entonces me doy cuenta de que estoy desnudo. Veo que en mi mesita el cargador del móvil ha dormido tranquilo por una noche, sin cargar a nadie. Nos dormimos como las piezas de un juego en el que hay que dar muchas vueltas para conseguir que se suelten. Ingenio. 

El ritmo de su respiración empieza a descoordinarse y con la primera vuelta que da en la cama intercala suspiros con otros sonidos que ejercen de reclamo. Veo que con la segunda vuelta que da se empieza a desperezar y comienza a moverse buscando un contacto físico muy poco habitual. Acudo al reclamo con las ganas que da lo excepcional. MI TOC de no dejar de leer el braille de su cuerpo responde a la llamada. Los buenos días de su boca preceden a una serie de movimientos, suspiros y otras insinuaciones que hemos repetido por doquier. 

Las ultimas carcajadas confirman que ni está en fase REM ni tiene un ápice de coordinación en su respirar. Es bastante complicado cuando intentas coordinar respiración con carcajadas espontáneas. En realidad coordinación y espontaneidad podrían ser antónimos.
Son las 12.03 de la mañana y a estas horas todo está bien.

jueves, 9 de marzo de 2017

DISOCIACIÓN

Te he pensado como una película.
Y te he comentado con mis mejores amigos,
te he ensalzado en los peores foros,
he ido al cine a verte en versión original,
y te he visto doblada en mi sofá.
No te encasillabas en ningún género,
pasabas del cine clásico al cine de autor
que sólo traías el caos
cuando te dejabas llevar y te salías del guión.

Te he pensado como un libro.
Y te he puesto un marcador en cada hoja,
te he leído en voz alta y para mis adentros,
te he abierto para olerte,
y me he dormido mirándote.
Eras una novela que variaba
entre la erótica y la ficción
que concluías siempre los capítulos
cuando brotaban toques de amor.

Te he pensado como una canción.
Y te tocaba todos los acordes,
convertía tu estrofa en mi estribillo,
te escuchaba en la ducha, en la cama, en el metro y caminando,
y te cantaba a capella sin complejo.
Eras de un estilo propio
entre el rock, jazz, blues, indie y folk,
que solo rehuías del pop
cuando te enseñé el acorde de si mayor.

martes, 21 de febrero de 2017

ENTREACTO

Me siento culpable de no decirte lo guapa que estás cada vez que te arreglas un poco más de lo normal. Si lo hiciese tendría que decírtelo cada vez que te duermes, cada vez que te ríes, cada vez que te corres, cada vez que me miras, cada vez que te miro sin que te des cuenta, cada vez que te lavas los dientes, cada vez que te despiertas con y sin resaca, cada foto, cada día.

sábado, 11 de febrero de 2017

ACTO III

Disfruto cada vez que esperando el metro llegan ambos trenes al mismo tiempo. De los desayunos en la terraza de este invierno madrileño. De los restaurantes nuevos. De las luces que alumbran lo necesario para no perderme detalle. De los cigarros que se vuelven coloquios al otro lado de la pantalla. De las fotos invisibles que parecen mentira porque te mueves. Del insomnio voluntario.

Me sacan una sonrisa los extraños que dicen buenos días. La facilidad con la que siempre pagas una ronda. Los planes que parecen locuras aunque se queden en planes. Los sustos seguidos de golpes oníricos. Las manos que bailan a escondidas a la altura de tus piernas, mi bufanda. Las pistas que dan pistas en si mismas. Los insultos que vienen cargados de cariño. Las colonias de desconocidos que me transportan a los sitios donde ya he estado. 

Me emocionan los amigos que se reafirman en los peores momentos. Las canciones en directo que unen un pasado y un futuro.  Las familias que nunca dejan de serlo por mucho que las partan. Los abrazos nocturnos que me despiertan del más profundo sueño. La gente en la calle protestando y consiguiendo sus derechos. Las miradas contra miopes que se convierten en jadeos intercalados con besos después de un aplauso coordinado.

viernes, 10 de febrero de 2017

ACTO II

Esta historia continua como cualquier otra. Un año después.

Las escenas cinematográficas dan paso a la fotografía nostálgica. Diafragmas que se abren al ritmo de tus (con)cesiones. Flashes que insisten en salir aunque los eclipses. Disparos que regalan recuerdos y roban regalos. Apuestas que crean tendencia.

Una foto velada sirvió para saber que había más carrete. Un carrete que nunca trae tantas hojas como promete. Conciertos que se convierten en cuellos de botella. Habitaciones laboratorio donde revelo los ángulos más agudos de tus fotos en el espejo del baño.  Una casa con hilo musical que se adentra en mis entrañas de forma circular.

martes, 7 de febrero de 2017

ACTO I

Esta historia empieza como cualquier otra. Con música. 

Suena esa canción que me catapulta a un estado de ánimo eufórico, espontáneo. Añade que ese sentimiento es recíproco y vamos directamente a una fase eufórica, espontánea. 
-Me gusta creer que una fase no es más que un conjunto de estados de ánimo-.

Las cervezas son sólo el atrezzo de una película con actores improvisando en un pasillo interminable. Las mañanas son el paisaje sobre el que se proyectan los títulos de crédito de la noche anterior. El guión es un documento vivo de papeles prohibidos y ortografía exquisita. 

Un par de ensayos valieron para confirmar la buena sintonía del elenco. Los roles estaban escritos. Un único cambio de luz entre tomas: de noche las sonrisas disparaban suspiros, ametrallaban con sofocos y gaseaban con sueños profundos. De día era un cuerpo a cuerpo donde no había ganador. (!!)

lunes, 28 de diciembre de 2015

Movie VS Record

Y es que soy incapaz de no escuchar las palomitas que comen tres filas más adelante por encima de la película que he pagado por ver. No puedo obviar la ropa y los zapatos tirados en medio del pasillo y cómo hicieron tropezar a quien iba a oscuras la mañana después.
Manías que gobiernan por encima de la razón al punto de no dejarte disfrutar al cien por cien. Miradas que se cruzan conscientes y buscando no sé muy bien el qué.
Me salva la banda sonora que suena más alta que el ansioso que mastica por encima de su capacidad mandibular.  Disfruto como el día que vi la primera adaptación de ese libro que devoraba siendo un niño porque sabía que habría más.
Es el precio que hay que pagar por ir en día del espectador y encontrarse las salas a rebosar. Palabras que atrapan de no tan niño con besos de magia negra en la vida real.

Lo mejor es cuando a mitad de película no queda nada más que masticar y sólo toca disfrutar. Cuando las canciones no suenan por encima de nada que haya que tapar. Cuando los tres euros de la entrada se convierten en una deuda de satisfacción personal. Pero toca esperar, han puesto tres trailers y como siempre digo, ¡esa la quiero ver!

(Fundido a negro) - Se oye a alguien abrir una bolsa de patatas.



sábado, 7 de marzo de 2015

Cartas marcadas

Un aliento por cada letra esculpida con aires de casa. Días que empiezan con rayos de luna y noches en las que si no te echas crema solar te quemas. Café templado todo el año; ya no es tiempo de colacao.
Colonias que inspiran más que un libro nuevo. Que arropan más que el olor de la tierra mojada. Que despiertan como el café recién molido.

Como en un juego intermitente donde gana quien se ría más. Es una partida sin normas donde se plantean estrategias y solo depende del azar. Donde las dudas echan para atrás parejas de 10s. Donde el miedo a perder el bote nos hace pasar. 

- Hablas
- No, hablas tú. Yo soy ciega grande. 
- Paso
- Pues yo voy 
- Subo 25 
- jajaja
- Buenas noches :)

jueves, 29 de agosto de 2013

Acordes recíprocos

No querría pasarme una ETERNIDAD con una banda sonora que tuviera por raíz un montón de preguntas sin un porqué. Te pasé la pelota. ¿Por qué? Sin esa canción, sin esas preguntas y sin respuestas en potencia. He tardado unos meses y una noche de (en)sueño hasta que la aprendí a tocar.
Prefiero tener una banda sonora (cíclicamente) TEMPORAL en la que la única raíz es mostrar que lo mío es real. Me pasaste la bola. ¿Serás capaz? Sin esta canción, sin esos miedos y sin esa habitación. Has tardado unos meses y una noche (más) en reconocer tu realidad.
Y aunque los tachones empañan la claridad de la historia, justo al contrario, fortalece más.

lunes, 26 de agosto de 2013

Mujeres que rompen diptongos

Ese momento en el que escuchas canciones sin parar esperando encontrar aquella que pueda cambiarlo. Las horas delante del ordenador con una hoja de Word abierta en blanco buscando las palabras que ya han salido a volar.
Ese instante después de oír el móvil vibrar con la ilusión intacta de ver quién es. El auto-convencimiento cuando (casi) nunca es. Las consecuencias cuando sí. Los días antes alimentando una adicción y los días después esperando tu desintoxicación.
 
Los momentos pasan de largo salvo si encuentras la canción que se adapta a lo que quieres. Tengo un par de páginas tuyas, tengo que decirte que eres alguien especial. A veces. Las horas pasaron y las palabras fluyeron con gracia. Porque como arma de defensa no hay quien te gane a una de esas carcajadas. Aunque sean medio verdad.