Y esque no te puedes ni imaginar la carina de bobo que se me queda cuando me hablas de perdernos en un velero así, sonriendo e intercambiando señales a los fareros con nuestras sonrisas, terminando con todos los tictac y que los únicos ruidos sean los de las olas rompiendo contra el casco del barco. Es un sueño, claro está, ni tenemos unas sonrisas tan despampanantes, ni tenemos un puto velero, ni nos perderemos (en un futuro próximo) en esas condiciones, pero con que lo soñemos, de momento, valdrá.Son muchas las ocasiones en que se habla de tormentas cuando nos referimos a alguns gotas, en laS que contamos cien mientras que son diez o decimos tardo cero coma para cinco minutos largos.
Mira que yo tengo un velero de Lego, eh!








